sábado, 29 de agosto de 2009

el que se va sin que lo echen...

Dicen que el que se va sin que lo echen vuelve sin que lo llamen. Dicen.
A mi no me echaron, y hasta se podría decir que yo eché de mi vida a aquella persona que me hacia mal. O al menos eso intenté. A mi no me echaron, yo eché, o yo me fui. Pero si nos dan motivos para irnos, no es lo mismo que si nos estuvieran echando? Aquél que nos lastima, de alguna manera nos está echando, nos está abriendo la puerta para que solos elijamos irnos, para no sufrir mas, para no ser lastimados. Y el que vuelve… tampoco vuelve porque si! Si uno vuelve es porque esa puerta por la cual alguna vez nos fuimos, echados o no, se entornó y dejó entrever un pequeño rayito de esperanza. Pero nadie vuelve sin dudar, sin cuestionarse por qué sin en algún momento elegimos irnos, o nos echaron, ahora intentamos volver? Acaso si nos echaron podemos volver, pero si nos fuimos no? Acaso siempre es necesario que nos llamen para volver?
Si volvemos es porque ALGUIEN o ALGO nos llamó: el corazón, el deseo, la esperanza, los recuerdos… motivos para volver sobran, lo que falta es animarse.

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