Hoy terminé de leer el libro de Fernando Peña. El último, el que publicaron después de su muerte, el que reune todas o casi todas (no lo se con certeza) sus columnas del diario "Críticas de la Argentina". Me hizo reir, emocionar, odiarlo, amarlo, idolatrarlo... Lo entendí, no lo entendí, me inspiró, me aburrió, me entretuvo, se me hizo largo, se me hizo corto. Me abrió la cabeza, compartí cosas, diserní otras, me dio otros puntos de vista, me hizo reflexionar, me dio ganas de putearlo... buen, todos esos sentimientos encontrados que Peña puede despertar. O podia... Y sobre todo eso, me hizo dar cuenta de lo imprevisible que es la muerte, de lo poco que aprobechamos estar vivos, de como nos "dormimos en los laureles" constantemente, de como dejamos todo para mañana, o pasado, u otro día, o el próximo año... Feliz Año nuevo, perdón la desaparición, estaba haciendo hoy lo que no se si pueda hacer dentro de un rato (ni siquiera mañana eh), estaba aprobechando que estoy viva, estaba viviendo!
Gracias Peña.
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